acto reflejo

(fragmentos)


























temprano la tarde desagua en la ventana
de un lado da a la calle
del otro da a los ojos
las mismas gotas sobre el vidrio
las mismas grietas mudas como heridas
un zeppelín nimbado tras los cúmulos
bufa sin disparar su carga religiosa
misil de salvación
promesa de hecatombe
tarde y temprano
limen y abismo
afluyen en el presente catarata al estuario intranquilo
la prueba es ese rostro: mira por la ventana
silba una canción que se refleja
una canción de miedo espesa indigerible
una canción trinchera ante la nada
una canción de barricada en contra y a favor de la muerte
para que a la hora de su ansiado regreso regrese y siga ausente
tarde o temprano llega alguien
la mujer que soñabas
pero es tarde o quizá demasiado temprano
de hecho no está lista se sueña todavía
sus cosas son fragmentos de algo
un toda vía posible
un beso corto un pico que se le da anhelante
sin haber terminado de modelar la boca
o habiéndola marchita reseca descompuesta
(…)
tarde o temprano se sale del cuerpo buscando un cambio de aire
el hombre puro se deshace en el viento
pervive sumergido
(el mito de la atlántida es un recuerdo prenatal colectivo)
tarde o temprano se abre el capullo
y la urdimbre del mundo rampa sus marionetas
la brecha generacional entre una y otra palabra a partir de entonces
no hace más que abismarse
si es cierto que los procesos de esta naturaleza suelen revertirse
que toda voz propende a la unidad perdida
entonces pronto pronunciaremos una sola vocal aún inexistente
los muros caerán como chingolos secos al pie de jericó
al pie de los curvados muros los andenes del subte
la ventana se empaña ante la música
las aguas del leteo son de líquido amniótico
los autos corren sólo en dos direcciones siempre impunes
qué puede hacer un centrofoward contra la industria automotriz
sino trasminar a paso ciego reptar las galerías
o hundirse en el asfalto blanco cenagoso de las líneas de cruce
(…)
una muchacha limítrofe y remota que aborrece la rima
una cruza de labio y mariposa
una mezcla de sustancias y sombra lo dijo
amor no es más ni menos que palabras
palabras puestas en lugar
a punto de decir
para que sirvan de una vez por todas para algo
la brecha generacional entre una y otra desde entonces
no hace más que abismarse
(…)
pasábamos los días despotricando metonimias
abriendo los cajones de la cómoda
sorprendidos de encontrar en los rincones nuestros muertos felices
la noche ahora confirma esas excavaciones
las axilas del buitre segregan la pasión amorosa del cordero
mientras el allá afuera se agria en sangrientas razias
la comida se enfría
nuestro arroz ya es un verde chopsuey de antropofagias
(…)
tarde o temprano la canción repite algo demasiado lejos del verbo
mucho más cerca del nombre volátil
la sal del viaje en la camisa la polvareda detenida del éxodo incesante
el beso en la frente devastada del paisaje el burro huyendo del pesebre
el cartón sospechoso de los picos nevados:
las cosas se enumeran como si gotearan de un grifo
pero no cae la claridad por eso no se entiende
el rostro silba todavía
ya no comprende sino nombres que remiten al pedo el recuerdo de un gesto
hablamos claro y fuerte como quien llama a un perro
en un idioma que no entienden los vivos ni los muertos



(de Verba rea, 2008)
Ilustración: »Perdido en tu ciudad«, Hernán Sansone 1995